Ayer mientras escribía comentarios en el blog de Gisanh mi gato me llamó. Me dirigí a ver qué era lo que se le apetecía, pues siempre he sido como su madre. Sin embrago no quería nada estaba enfermo. Muy enfermo. En cuanto llegué y me puse a verlo le pregunte: "Amor! ¿Qué te pasa?" y el no me respondió y solo siguió durmiendo.
Más tarde volvió a maullar. Esta vez no baje por miedo. Se veía tan mal. Me repetí una y otra vez "Si no se va a morir... Shiza! No-se-va-a-morir". Ya en la madrugada, luego de que mis papás trataran de alimentarlo, darle algo de leche comida; enfermo que come no muere dicen por ahí. No comió. Salió a vagar. Sin haber comido ni tomado nada. Estaba como un zombie y yo estaba muriendo con él. Con las lágrimas a flor de piel. Recuerdo que rezaba y rezaba. Si a ese gato le llega a pasar algo una parte de mí se moriría o tal vez moriría completamente. Realmente lo amo; es como mi hijo =)
Empero esta mañana escuché a mi padre decirle a mi hermana "¡ya comió! ¡Tom está mucho mejor!" Ustedes no saben cuanta alegría me embargó en ese momento y entre sueños esboce una gran sonrisa. Tendré a mi hijo por mucho más tiempo y lo cuidaré más. ¡Espero no ser una madre sobre protectora!
Siempre que hablo de Tom me recuerda a alicia, es que ella amaba a su gata Dinah tanto como amo a mi pequeño mastodonte que tengo por gato :B
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