viernes, 30 de enero de 2015

Para no volver.

Mi orgullo le manda saludos a tu orgullo. Esta frase que tanto usabas para referirte a nuestras peleas, a esas grandes peleas y a las pequeñas, esas en las que te ibas y me dejabas sola. Esas en las que me iba y te dejaba solo y luego aparecías en mi casa y peleábamos. Mi orgullo me impidió decirte tantas cosas, tu orgullo te impidió dejar de lastimarme y decir verdades que te afectan y me afectan. Nuestro estúpido orgullo que nos llevó a la perdición de la que hemos tratado de salir sin que suceda, sin tener un final feliz para los dos. Hoy buscamos finales felices por separados, yo con el mío y tu con el tuyo, tratando estúpidamente de no cortar ese estrecho y gastado lazo que nos une y que ambos sabemos, pronto se cortará. Ya no sirve mentir, porque ambos sabemos la verdad. Ya no importa la verdad, porque la verdad ya fue. La verdad se nos escapó de las manos y voló lejos de nosotros.

lunes, 26 de enero de 2015

Aunque lo quise

Siempre estás ahí, siempre luchando por permanecer en mis recuerdos y en mi vida... Cuanto te amé y cuanto te odio, son cosas que no me permiten retroceder y no me permiten mirarte de otro modo.
Nunca seremos amigos, lo sabes y lo sé, pero ¿Por qué siempre quieres permanecer como un parásito que no me deja vivir en paz? y ¿por qué no puedo olvidarte y seguir viviendo sin ti si no haces más que arruinar mi vida?
No es amor y nunca lo fue, pero no podemos dejarlo ir. Es enfermo. Te odio y me amas, pero tu amor no me calma, no me basta. No lo quiero.

sábado, 3 de enero de 2015

Anhelando lo imposible.

Y ahí estaba ella sintiéndose culpable, sintiéndose extraña, queriendo correr y queriendo quedarse. Una dulce culpabilidad inundaba su mente y cuerpo.
Podía verlo, pero a la vez no podía entenderlo, no entendía nada. Nunca lo entendía. ¿Por qué estaba ahí? ¿Por qué no huía?
Ella sabía que debía estar sola, sola siempre. No funciona, nada funciona si hay otra persona.
Queriendo con desesperación que se vaya, sin embargo deseando que se quede y verlo dormir una vez más.
Sintiendo la tortura de su aroma, queriendo recorrerle con los dedos la su boca, sus ojos, su nariz y posar sus labios sobre los de él.

Todos esos momentos.

Hay momentos en los que me gustaría ser diferente y una mejor persona.
Hay momentos en los que amo ser yo.
Hay momentos en los que el tiempo se estanca, pero en otros se escapa.

Hay momentos en los que quiero leer.
Hay momentos en los que anhelo escribir.
Hay momentos en los que quiero volver atrás, pero no quiero retroceder.

Hay muchos momentos en los que desearías muchas cosas, hay muchas cosas que desearía en todo momento, pero en todo momento lo único que deseo es poder vivir....