domingo, 25 de diciembre de 2011

Viviendo en el pasado...

En ese momento sentí unas enormes ganas de abrazarte. Estabas allí sentado, tu rostro lucía tan triste. Quería abrazarte con todas mis fuerzas, pese a saber que no te calmaría. Quería aliviar tu dolor. Quería cuidarte. Quería hacer tantas cosas, aún así no pude hacer nada más que mirarte.
Tu mirada se hallaba perdida en algún lugar, pero no allí. Pese a querer contarme tus problemas no querías que terminase dañada. Sin embargo a mí no me importaba, si era dañada o no, simplemente quería hacerte feliz, hacerte tan feliz como me habías hecho tú a mí tiempo antes.

Pero tu seguías allí y yo aún sigo aquí queriéndote, extrañándote y esperando a que seas sincero.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Puntos suspensivos...

En su desordenada cabeza no sabía qué hacer. Las ideas iban y venían. Necesitaba estabilidad. Las cosas no estaban yendo sobre ruedas. Su ímpetu se veía mitigado.
Entonces sus antiguas ideas de poder tener el control sobre su vida y de sus sentimientos -que por lo demás ella encontraba innecesarios-, de poder ser mejor, de avanzar, ese afán loco de poder superarse y vivir feliz sin hacer daño a nadie. Quería ser feliz. Quería volver a sonreír como antes. Volver a sonreír como cuando era a penas una niña y la vida era sólo felicidad.
Sin embargo no podía huir al pasado. El pasado fue, se vivió, se disfrutó y ahora solamente hay que abrirle las puertas al futuro, ese futuro feliz que todos anhelamos, ese futuro en el que logras tus metas, encuentras a alguien, terminando así con la soledad, disfrutas y mueres irremediablemente.

Texto extraño

Los días pasan y pasan y cada día te quiero más. Te encontré. Sí, te encontré entre miles de personas, pero aún así no sé con qué finalidad. Me asusta quererte tanto, tanto y luego seguir queriéndote. Realmente me asusta.

Tal vez no todo esta perdido. Tan sólo yo lo estoy. Mirarte, besarte, acariciarte, ni siquiera sé que quiero hacer, ni tampoco quien quiero ser ahora. Sólo sé que te quiero.