jueves, 30 de diciembre de 2010

Es verdad… La vida te trae sorpresas.

A veces nunca te imaginas que al cabo de un año las cosas pueden ir tan bien, o a veces tan mal, depende de dónde se mire, sin embargo te das cuenta quienes son las personas que año tras año han estado a tu lado apoyándote, ayudándote a no caer a seguir…

Es verdad también que la vida es extraña. O mi vida es extraña.

Vivo en un mundo confuso en el cual, todo puede ser posible, amor, amistad, odio, rencor, cosas inexplicables. Me está costando amanecer todas las mañanas con una sensación distinta. Mi vida es como la producción agropecuaria del país: “Lo único estable que tiene es su inestabilidad”.

viernes, 17 de diciembre de 2010

...

¿Querías herirme?

Lo lograste.

Ni siquiera sé quien eres, sin embargo sé de lo que da tu patética vida.

Creo que no debiste haber fijando en mí, si ni siquiera das la cara. Pronto se sabrá. Y ahí estaré para repudiarte, así como estarán mis amigas a mi lado también haciéndolo y grabándose bien en la retina la tu cara de inocencia infundada.

¿Quién eres? No seas cobarde y da la cara. ¿Quién diablos eres?

¿No te da vergüenza esparcir rumores de las personas? Y aún mejor para ti: “esconderlo para que las personas realmente afectadas no lo sepan”.

No sé quién eres, pero has de ser la peor persona en el mundo. Y aún así no tengo nada contra ti. Lo único real en este asunto es que me das pena. Me causa tristeza tu miseria, que sin suerte me intentaste contagiar. Esa miseria que te carcome por dentro y te lleva a intentar arrebatarle a las personas lo más querido, sin embargo lo que más amo nunca me será arrebatado, porque mis sueños, mis anhelos, mis metas, no las podrás tranzar con nada, al igual que el amor de mis seres queridos. Y cuando las personas conozcan tu verdadero tú, terminarás siendo una persona solitaria, empero yo seguiré siendo la misma, mostrándome como de costumbre y junto a las personas que tanto me aman.

Ahora pregúntate ¿Valió realmente la pena hacer eso? ¿Qué ganabas esparciendo rumores de mí persona a mis amigos?

Yo creo que no. Sean mentiras o verdades, eso no hace más que mostrar la repugnante persona que eres.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Siempre es lo mismo...

Siempre es lo mismo, siempre es lo mismo... El principio de mi fin comenzó así:

-¡Mira lo que le regalaron a tu hermana!- Me dijo mi mamá, mientras mi hermana entraba a mi casa con un lindo gatito angora, color amarillo y de ojos verdosos.
-¡Qué lindo! –Chillé y luego proseguí con un dejo de enfado- ¿Por qué hasta ahora nunca nos dejaste tener un gato?

La verdad es que no recuerdo cuál fue la respuesta, pero he de suponer que debe haber sido una súper chanta. La cosa es que al cabo de una semana el gatito andaba hambriento. Mi hermana lo había descuidado. Me tuve que hacer cargo de él y adoptarlo como mi hijo.


Inmediatamente después la pérdida de nuestro perro Kilua llegó mi mamá y me dijo:

-¡Mira el perrito que adoptó tu hermana!
-Mh... Pero que lo cuide ella, yo no voy a andar cuidando kiltros ajenos.

A una hora de haber tenido esa conversación, tanto mis padres, como mi hermana desaparecieron misteriosamente, dejándome con la pequeña y redonda criatura a solas.

-Yo no te quiero, tú no me quieres, pero por favor no hagas...- la frase fue bruscamente interrumpida por mí al ver que mis temores se hacían realidad y el can, que realmente más que perro parecías una vaca en miniatura, había defecado tomo el comedor. A los 5 meses murió. Nooo! No lo maté :c !

Luego de la muerte de aquel perro, ya de edad adulta mi mamá me dijo:
-¡Mira lo que le regalaron a tu hermana!- Mi hermana traía en una caja, otro perro. Era café, parecía una bola, al igual que el anterior.
-¡Siempre es lo mismo! Al final siempre termino cuidándolos yo!

Y así fue. Me tenía que quedar sola con “Bill” el nuevo integrante de la familia. Tenía que darle agua, comida y eso.


Hoy mi mamá señala al sillón y me dice:
-¡Mira Fer lo que recogió tu hermana!
-¡Ay no! –Chillé mirando una bola de pelos negra dormida sobre el sillón.

Como de costumbre salieron y la perrita corría chillaba, se orinaba y defecaba dentro de la casa, pero esta vez no limpié y me quedé con mi moribundo perro amarillo.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Creer...

(Del lat. credĕre).

1. tr. Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado.

2. tr. Dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios.

3. tr. Pensar, juzgar, sospechar algo o estar persuadido de ello.

4. tr. Tener algo por verosímil o probable. U. t. c. prnl.

5. tr. Dar asenso, apoyo o confianza a alguien. ¿Nunca me habéis de creer? U. t. c. intr. Creemos EN él.

6. tr. creer en Dios.

7. prnl. Dar crédito a alguien. Creerse DE su gran amigo.




Creer o no creer, ¿a quién debo creer?


¿A dios?, ¿al papa?, ¿a los amigos que me quedan?


El mundo me está dando motivos para no creer en nada, ni en nadie. Si no puedo creer en ti ¿qué hago?


La verdad es que ya estaba acostumbrada a la soledad, pero llegaste y me recataste de mi martirio, pero fue en vano, porque simplemente me enterraste en un lugar dónde jamás va a llegar el mismo sol. Sí podré vivir bien sin ti y lo sé, pero no será lo mismo porque te amo, te lo dije: "Te amo y nunca lo dejaré de hacer".



Espero que el sol salga tan brillante cada mañana cómo lo era este verano, brillante cálido que nos despertaba a las 10 de la mañana entrando por mi ventana.


Esperaré. Te esperaré. Te escucharé, pero nada será lo mismo. Supongo que quiero una linda despedida, porque los segundos comienzos no existen y creo que esto ya terminó. Aunque te siga amando, no podré confiar más en ti. Porque perdí la capacidad de creer.