-Hola! Tanto tiempo.-dijo la chica.
-Si bastante.-respondió él mientras besaba suavemente su mejilla.
-Jamás pensé que este día llegaría.-continuó la chica, desganada.
-A decir verdad yo tampoco.
-Bueno...-prosiguió la muchacha que en realidad no sabía de que hablar, pese a que tenía muchas cosas que decirle-¿vamos a comer algo?
-Buena idea! Yo conozco un restorán por aquí cerca.-al oír las palabras del muchacho la chica esbozo una amarga sonrisa.
Subieron al auto de Pancho y se dirigieron a aquel restorán donde hace cerca de dos años se vieron por primera vez.
-¿Puedo abrir la ventana?
-Por supuesto.
-Francisco... ya no te asusto?
-La verdad es que no, ya te dije que quería estar contigo, vivo o muerto.
-¡Entiende! No te voy a matar!
-Lo sé, pero podrías convertirme.-respondió el chico, mientas la chica lo miraba con enfado.-¡No te enojes!
-¿Cómo quieres que no esté enojada? Hasta ahora te he alejado, te he evitado. Tú sabes... no voy a beber tu sangre, ¡ni mucho menos convertirte en un monstruo!
-Te amo Ophélie.
-¡Te dije que no me llamaras así!
-¡Pero si es tu nombre y es hermoso!-ambos callaron.
-Sé que me amas, pero eso no puede ser... Yo estoy muerta y ya no soy más Ophélie... recuerda llamarme Elena.
-¡Eso significa que nos seguiremos viendo!
-¡Francisco! ¡Esto no es un juego de niños! Tú tienes tan sólo 25 años, y aún no has vivido lo suficiente... A decir verdad creo que jamás podría hacerte eso.
-No quieres pasar tu vida junto a mí.-Resolvió tristemente Francisco.
-Me encantaría haber pasado mi vida junto a ti, pero entiende... Mi vida ya se fue, se extinguió, se extinguió mucho antes de conocerte.
-Ophélie... ¡Por favor! –Suplicó él.
-El asunto ya está resuelto. Yo sólo acepté tu invitación para dejarte las cosas claras. Tú nunca vas a saber lo que es sufrir de este modo. Ponte a pensar. He matado a muchas, muchas personas; a niños, hombres mujeres, bebes-al decir esto se le hizo agua la boca, la sangre de los bebes es realmente sabrosa para los vampiros.- ¡No puedo estar contigo! ¡Soy un monstruo!.- Se acercó a la cara de Francisco y suavemente posó sus labios sobre los de su amado. Y con ese calido, tierno, pero a la vez apasionado beso la chica experimentó algo que nunca había sentido en sus siglos de existencia, por un momento sintió que tocaba el cielo con las manos, sintió la redención y una lágrima de sangre rodó por su mejilla.-Adiós.
-¡Ophélie!-gritó Pancho, pero la vampiresa ya no estaba, había desaparecido para siempre de su vida.
Este blog tan sólo está compuesto de escritos simples de una chica simple en momentos concretos.
domingo, 27 de septiembre de 2009
Ophélie.
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2 comentarios:
Te voy a pegar xD si no sabías que decirme no hubieses escrito 'que mal' pero bueno e_e
de qé es lo qe escribiste en esta entrada?
De nada :B !
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