El muchacho asustado se encontró con aquel sobrecogedor sentimiento, ¿cuánto he hecho?
Si él moría mañana, si él enfermaba gravemente, si su vida por alguna extraña razón no volviera a ser la misma mañana o pasado o dentro de una hora, quedaría con algo de dinero guardado, con algunos viajes, sin una buena historia de amor que contar. Muchas pretendientes, pero sin alguien que le diera amor sincero y desinteresado, sin una compañera. Sin embargo él tenía amigos, no de esos para salir, para drogarse o para beber alcohol, sino que buenos amigos que estarían a su lado siempre.
El muchacho dejó sus planes a un lado, ya no seguiría ahorrando dinero para comprarse una casa, no aún. Él prefirió vivir el presente "Si muero hoy no quiero arrepentirme", pensó. Comenzó a escribir una lista, salió a bailar, fue a conciertos, conoció lugares aledaños, visitó a sus amigos.
Él soltó todas las cuerdas que lo ataban a la vida monótona y sedentaria, comenzó a leer bajo árboles y a caminar más, intentando siempre encontrar no sólo su bienestar, sino también el de quienes lo rodeaban. Al fin encontró su equilibrio, su felicidad...
No hay comentarios:
Publicar un comentario