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jueves, 8 de marzo de 2012

Superar...

En ese momento se percató de que lo extrañaba, lo extrañaba infinitamente, pero no podía volver a sus brazos, ya que no podía esperar toda una vida entera para terminar sufriendo nuevamente, sintió que todo esta muerto, todo en el mundo, el amor no existía, quería amar y no podía.

Quería escapar a algún lugar en el que no pudiese sentir, pero amaba sentir, le encantaban los sentimiento que él le hacía brotar, amaba sentirse segura, amaba sentirse bien, sentirse ella, pero lo que más amaba era a él, sus ojos, la forma de mirar, su forma de ver la vida, su forma de caminar, su pelo, todo de él era hermoso a sus ojos, pero él nunca la querría y nunca la entendería.

Comenzó a escuchar canciones felices, pero no se sintió feliz, intentó remover sus sentimientos, sin conseguir nada, entonces lo entendió y decidió vivir con sus sentimientos en el corazón, queriéndolo desde lejos, cuidándolo siempre hasta que ambos sanasen sus heridas y pudiesen vivir uno sin el otro.

jueves, 9 de febrero de 2012

Mor...

Mi mente no podía conectarse con mi cuerpo. Intentaba abrir los ojos, pero no podía. Estaba viva, pero mi cuerpo no lo estaba.
Él me miraba sentado junto a la cama, comenzó diciendo que me amaba y prosiguió con la más ferviente declaración de amor nunca antes pronunciada. En ese momento mi mente comenzó a unirse a mi cuerpo, sin embargo no fue para nada bueno, comencé a morir. Vi una luz blanca y luego volví a aquella habitación en la que una máquina mostraba una línea, sin la más mínima ondulación, dejando en claro que me vida se había extinguido.
Podía verlo. Él lloraba, abrazando mi cuerpo inerte. Sollozaba, sollozaba y no podía dejar de mirarlo. Quería estar con él, pero ya no podía.

martes, 29 de marzo de 2011

Allí estaba ella con su corazón desgarrado, esperando una señal, una palabra, un gesto. Tan sólo un gesto de aprecio le bastaba para continuar con ese amor que tan dentro guardaba. Sin embargo el tiempo iba pasando y no había ningún indicio de que sus sentimientos fueran correspondidos. En ese momento se percató que era mejor dejar volar su amor, dejarlo libre, ser libre, seguir su vida sin él, sin ataduras.

Entonces se marchó sin siquiera mirar atrás, sin reparar en los mil y un gestos de amor que él le brindaba. Nadie dijo una palabra y Ambos asumieron que sus sentimientos jamás fueron correspondidos.