Había sido una noche algo extraña, en la que el exceso de alcohol, entre otras cosas, propiciaron la toma de una serie de malas decisiones de las cuales se arrepentía. La chica con la cuál había pasado la noche emprendió rumbo a su casa en la madrugada. Entonces se encontró con su amiga, que ya despierta se encontraba en la cocina preparando un par de tazas de té.
- Te despertaste temprano.- Dijo con falsa sorpresa.
- No pude dormir en realidad.- Respondió ella con una sonrisa en la cara.
- Sabía que te habías dado cuenta.- Afirmó, mientras ella se encogía de hombros.
Ambos con su taza de té en la mano, se sentaron a conversar sobre la vida, lo bueno, lo malo, de todas las cosas que cada uno quería lograr, hablaron sobre el amor y los diferentes errores que cada uno había cometido en sus relaciones amorosas. Cuando la plática llegó a su final, la chica dejó la taza de té a un lado, caminó hacia él, se sentó en sus piernas y le rodeó el cuello con sus brazos:
- Deja de engañarme mejor.- dijo clavándole la mirada en los ojos, luego una sonrisa se dibujó en sus labios y prosiguió- Aunque pensándolo bien, yo también te engaño.
- Lo sé.- Respondió él devolviéndole la sonrisa a la chica, mientras la abrazaba.
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