Casi un espejo
Se podía reflejar en sus ojos claros y reconfortarse en su abrazo.
De vez en cuando se despertaba con su aroma en su piel.
Intentando enfriar cualquier tipo de sentimiento, sólo se aferró a la costumbre.
Posando su oído en su pecho podía escuchar la armonía del latir de su corazón.
A veces podía escuchar la melodía de su risa o el sonido que hacía al roncar.
Pero no podía ser eterno y comenzó a conocer su genio, sus pensamientos tan distantes a los suyos.
No entendía las razones que los acercaban, no entendía el por qué de nada.
Sin embargo se siguió aferrando a la calidez de su voz y su abrazo.
Simplemente ya era un parte de ella, era parte de su esencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario