sábado, 28 de enero de 2017

Casi un espejo

Se podía reflejar en sus ojos claros y reconfortarse en su abrazo.
De vez en cuando se despertaba con su aroma en su piel.
Intentando enfriar cualquier tipo de sentimiento, sólo se aferró a la costumbre.
 Posando su oído en su pecho podía escuchar la armonía del latir de su corazón.
A veces podía escuchar la melodía de su risa o el sonido que hacía al roncar.
Pero no podía ser eterno y comenzó a conocer su genio, sus pensamientos tan distantes a los suyos. 
No entendía las razones que los acercaban, no entendía el por qué de nada.
Sin embargo se siguió aferrando a la calidez de su voz y su abrazo. 
Simplemente ya era un parte de ella, era parte de su esencia.

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