Y así, como un buen final de una trágicomedia, terminé de pensarte, dejé de verte y recordarte. Desapareciste al fin de mi vida. Te fuiste sin pena ni gloria, te fuiste como si nunca hubieras estado. Sólo queda el recuerdo de los tiempos pasados grabados en una historia vieja e irrelevante.
Pensar cuanto te pensé, pensar cuánto te amé, pensar cuanto te necesité, pensar que ya no te siento, pensar que ya no te necesito y pensar que ya no te quiero. Pensar tanto y pensar nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario