Las palabras chocan lentamente contra la pared y caen.
Nadie las recibe.
Tus oídos están tapados y con el tiempo perdí mi voz.
Escribo tu nombre en la arena, junto a las palabras que nunca
te dije.
El tiempo pasa y pasa, mientras la necesidad de verte aumenta.
¿Realmente me odias? ¿Me quieres olvidar?
Las respuestas ya no importan, simplemente ya no quiero
recordar.
Esa boca curiosa, esa mirada en tus ojos y tu tono al
hablar.
Recuerdos vagos que se van perdiendo en un sueño artificial.
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