Sigo pensando en ti, en los días que pasamos, en las noches, lo comido y lo bailado, lo mucho que dejamos atrás. Las aventuras por vivir, los días por jugar, las cosas por leer. Las mil cosas que quise decirte y no pude. Las caricias. Mirarte a los ojos o ver tus ojos cerrados al dormir. Todo quedó en el pasado, aunque lo siga reviviendo en mi presente. Un te amo que se fue en el aire, los sentimientos que nunca comprendiste, el cariño inmenso que en esta pequeña persona guardaba hacía ti y que ya comienza a disiparse. Las lágrimas que aún no dejan de caer. Todo está lleno de ti aún. Todo mi mundo. Mi mundo que pronto dejaré atrás, mi mundo en el cuál tú entraste para destruirlo, como en las peores batallas perdidas, como Hiroshima después de la bomba atómica. Así quedó mi corazón, en pedazos, en el suelo y tú sacaste la mejor parte y sigues en pie, tal como lo hizo Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial.
La verdad es que me quedo con gusto a poco, con un sabor amargo por esta historia que aún no termina, pese a haber perdido todo. Siento el corazón lleno, pero no es algo bueno, es simplemente algo...
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