Las palabras sobran, pero a veces me faltan...
Una palabra, un gesto, un abrazo, tal vez un beso... ¿Cómo poder demostrar lo que siento?
Escribir mil y unas cartas con palabras de afectos, tal vez de amor, debería saber, pero no.
¿Qué eres tú para mí? ¿Que soy yo para ti?
Miro tus ojos una vez más, pero aún así nunca encontraré la respuesta y seguiré caminando sin rumbo. Aunque viera mis ojos no encontraría respuestas. Comencé a mentir y a mentirme a mí misma, comencé a creer y a dudar a la vez. Comencé a cambiar, no sé si para bien o para mal, pero es cierto.
Volví a correr sin rumbo en un mundo lleno de contradicciones y sin ti. En un mundo vacío que se llena de dolor y de alegría, mezclándose con la felicidad y la vitalidad, pero siempre con el llanto ahogado en el pecho y con la sonrisa marcada en el rostro.
Acá las palabras sobran...
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