¿Cuántas veces nos bañamos en el canal? ¿Cuántas veces dimos de referencia el puente “Zanahoria” para que alguien pudiese llegar a nuestras casas?
Cuando llegué a Labranza, hace unos 10 años, tal vez más, se respiraba aire puro, Villa Ilusión no existía, tampoco
Las micros solamente se tomaban en las poblaciones de arriba y abajo desde dónde ahora está el Trébol -ya que aquel era el “Fin de Labranza”, como rezaba antiguamente un cartel-; si querías tomar locomoción en Las Rosas y no caminar, sólo se podían tomar los buses y minibuses provenientes de Imperial y Carahue.
En el canal, que tantos cambios y tanta corrupción que se le ha causado, hace poco años habitaban huillines, sí esas míticas nutrias de río chilenas en peligro de extinción, esas que poco a poco y a causa de la -tan añorada por algunos- urbanización está desapareciendo. En ese canal había vida, salmones, ranas, pájaros, taguas, patos silvestres y -como ya he nombrado antes- huillines, era sólo algunas de las especies que encontrábamos allí ¡Si hasta cisnes de cuello negro tuvimos! Hoy en día a duras penas se puede mirar lo que hay bajo el agua, ya que debido a los diversos trabajos realizados por el municipio la profundidad del canal ha aumentado, sin embargo ya no cantan las ranas.
Ahora para poder seguir con el proyecto de la carretera de doble vía, planean hacer desaparecer este canal desde el sector en el que se encontraba
2 comentarios:
Que triste :c !
Gente de mierda y su porquería de avance urbano ¬¬ es necesario, pero no podrían dejarnos un oasisito de vez en cuando por ahí? Bueno, no importa, dicen que todo lo malo, a uno se le devuelve...
Lo lamento por uds que habitan allí y vieron nacer, crecer y morir cosas tan bellas como las que relatas.
Es fome, pero así es la vida, no todo es lindo.
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