lunes, 13 de diciembre de 2010

Siempre es lo mismo...

Siempre es lo mismo, siempre es lo mismo... El principio de mi fin comenzó así:

-¡Mira lo que le regalaron a tu hermana!- Me dijo mi mamá, mientras mi hermana entraba a mi casa con un lindo gatito angora, color amarillo y de ojos verdosos.
-¡Qué lindo! –Chillé y luego proseguí con un dejo de enfado- ¿Por qué hasta ahora nunca nos dejaste tener un gato?

La verdad es que no recuerdo cuál fue la respuesta, pero he de suponer que debe haber sido una súper chanta. La cosa es que al cabo de una semana el gatito andaba hambriento. Mi hermana lo había descuidado. Me tuve que hacer cargo de él y adoptarlo como mi hijo.


Inmediatamente después la pérdida de nuestro perro Kilua llegó mi mamá y me dijo:

-¡Mira el perrito que adoptó tu hermana!
-Mh... Pero que lo cuide ella, yo no voy a andar cuidando kiltros ajenos.

A una hora de haber tenido esa conversación, tanto mis padres, como mi hermana desaparecieron misteriosamente, dejándome con la pequeña y redonda criatura a solas.

-Yo no te quiero, tú no me quieres, pero por favor no hagas...- la frase fue bruscamente interrumpida por mí al ver que mis temores se hacían realidad y el can, que realmente más que perro parecías una vaca en miniatura, había defecado tomo el comedor. A los 5 meses murió. Nooo! No lo maté :c !

Luego de la muerte de aquel perro, ya de edad adulta mi mamá me dijo:
-¡Mira lo que le regalaron a tu hermana!- Mi hermana traía en una caja, otro perro. Era café, parecía una bola, al igual que el anterior.
-¡Siempre es lo mismo! Al final siempre termino cuidándolos yo!

Y así fue. Me tenía que quedar sola con “Bill” el nuevo integrante de la familia. Tenía que darle agua, comida y eso.


Hoy mi mamá señala al sillón y me dice:
-¡Mira Fer lo que recogió tu hermana!
-¡Ay no! –Chillé mirando una bola de pelos negra dormida sobre el sillón.

Como de costumbre salieron y la perrita corría chillaba, se orinaba y defecaba dentro de la casa, pero esta vez no limpié y me quedé con mi moribundo perro amarillo.

3 comentarios:

Palabras Al Viento dijo...

Moraleja: No hacerse cargo de weas ajenas.. Así de simple, tu hermana es una pequeña irresponsable... En ocasiones me cae bien pero jamás dejaría a un animal en sus manos. Un beso :)

GorillazArchive dijo...

Ahm...
Ehm...
Mmh...
Bien.

Ardilla Errante :v dijo...

Bien :B