miércoles, 20 de enero de 2010

-¡Por favor! ¡Necesito hablar contigo!


A la chica la venció el sueño. Cerró sus ojos y las imágenes comenzaban a aparecer en su mente. Estaba soñando.

Ella estaba dentro de su casa esperando algo. Algo, que ella no sabía si llegaría algún día.
De pronto un estrépito la hizo sobresaltarse de la silla.

Era un cuadro. Era hermoso. Sólo con verlo lo supo. Llegó lo que estaba esperando, corrió y corrió. Allí estaba él, con uno de sus mejores amigos. Su amigo montaba una bicicleta y miraba a la exhausta muchacha que gritaba: “¡Por favor! ¡Necesito hablar contigo!” Sin embargo el no se dio la vuelta.

La chica decidió volver a su casa. Del cielo comenzaron a caer finas gotas de lluvia y a su vez de sus ojos comenzaron a brotar las lágrimas. Al llegar a su casa cogió el cuadro y lo miró. Ella no podía dejar de llorar. Estaba sola. Se sentía sola; sola en el mundo.

Huyó de su casa y se sentó en las bancas de la plaza y comenzó a tararear una canción de Andrés Calamaro
“y cuando llegaste me miraste y me dijiste: "loco... estás mojado, ya no te quiero"”
Una sonrisa triste se dibujó en la cara de la chica. Sintió que alguien estaba cerca suyo. “Te quiero” dijo esa voz que nunca iba a olvidar. Ella se apresuró a darse la vuelta y ahí estaba él. Había vuelto. No lo podía creer. Lo abrazó y las lágrimas reaparecieron, pero esta vez eran de felicidad.




Et voilà! la fin...


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