Estaba comiendo sola en algún restorán, cerca de una playa desconocida. Mientras jugueteaba con la comida, lo vi. Venía con su linda novia de la mano. Se sentaron junto a mí. Los ignoré. Él parecía divertido. Yo seguía jugueteando con mi comida, pero esta vez con expresión molesta. "Me encanta que me ignores" dijo él en forma irónica y burlesca. "Arj!" gruñí molesta, dejando caer los cubiertos que tenía en mi mano, al tiempo que me levantaba de la mesa y caminaba en dirección a la barra. El plato con mi comida había quedado lleno sobre la mesa, sin embargo ya no tenía nada de hambre. Estaba molesta. Miré de reojo la mesa y vi mi mochila, aún estaba en el respaldo de la silla "¡No puede ser voy a tener que volver allá!" pensé y me puse en marcha a buscar mi mochila.
"Parece que se te había quedado algo" me dijo. Le respondí con la mirada más venenosa que tenía y me fui a sentar en un sofá. Me siguieron.
-¿Qué quieres?- Le pregunté con aspereza.
-Hablar.
-Habla con ella.- dije refiriéndome a su novia. Mientras él ponía los ojos en blanco y yo me levantaba para irme; cuando sentí en mi brazo su mano reteniéndome. Volví a sentarme lo abracé y me acerqué a su oído.- Yo te quiero… Y quería que fueras mi amigo, pero tu no querías.- Me alejé para esconder una lágrima cayendo por mi rostro.
-¿Se puede decir entonces que yo te lo robé?-bromeó ella, que por primera vez la escuché hablar con su dulce voz.
-¡No! ¿Cómo ibas a robarme algo que nunca fue mío?-lo dije en forma de disculpa y muy alterada, ya que lo que menos quería era que ellos se pelearan por mi culpa. A su vez en los rostros de ambos se dibujaba una sonrisa.
-Nunca dije que no quería ser tu amigo...
En ese momento mi celular comenzó a pedirme que lo alimentara. Me desperté busqué el cargador. Volviendo así a la realidad, sin embargo ahora estaba feliz.
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